Ya no me encuentro preguntando sobre amor, por fin
no hay nada que pretenda no saber.
Entiendo que no hay relación entre amar y envejecer.
Ya no me encuentro preguntando como dar, por fin comparto, por el miedo de perder, el milagro de tus caricias llegando el amanecer.
Entiendo que no hay relación entre amar y envejecer.
Ya no me encuentro preguntando como dar, por fin comparto, por el miedo de perder, el milagro de tus caricias llegando el amanecer.
Ya no me encuentro contestando un 'yo
que sé?' por fin entiendo que en tus redes yo caí. Ya no me encuentro
preguntándome 'por qué?'. por fin entiendo de una vez el porque
sí. Porque te vi, te deje entrar, cerré la puerta y te elegí.
Porque esos 2 faroles pueden hacer que si estoy
fané, las pequeñas cosas se bañen del brillo de esa ternura que
transmitís cuando me mirás.
Hoy puedo entender que te gusta el té, que odias el café, que no querés rosas. que a pesar del vértigo no hay altura que impida que me saque el disfraz.
Tirando a matar, dándonos changüí, puro razonar, puro frenesí.
Hoy puedo entender que te gusta el té, que odias el café, que no querés rosas. que a pesar del vértigo no hay altura que impida que me saque el disfraz.
Tirando a matar, dándonos changüí, puro razonar, puro frenesí.
Siempre fue así nuestra
historia, que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos
para mi es la gloria.
Sin escatimar, sin darnos de más, sin acelerar, sin
tirar pa' atrás.
Siempre fue así nuestro asunto; le
falta de acá, le sobra de allá, retocándolo, pero siempre juntos.
Ya no le temo a ese cagón que habita en
mi, ni a sus ataques tontos de furia precoz; distingo excusa y
resultado, y hoy elijo estar con vos.
Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más que lo que va a venir; pago los precios de tenerte, darte amor y ser feliz.
Porque me es imposible de imaginar agonía más cruel, más aterradora que mi canto y tu danza alejándose;
Uno arriba del tren y otro en la estación.
En los momentos en que quiero escapar
De mi propia piel, vos sos mi doctora; con mi panza y tu panza rozándose no hay poeta que no haga una canción.
Ya no me encuentro figurando en el veraz, por fin no debo más que lo que va a venir; pago los precios de tenerte, darte amor y ser feliz.
Porque me es imposible de imaginar agonía más cruel, más aterradora que mi canto y tu danza alejándose;
Uno arriba del tren y otro en la estación.
En los momentos en que quiero escapar
De mi propia piel, vos sos mi doctora; con mi panza y tu panza rozándose no hay poeta que no haga una canción.




No hay comentarios:
Publicar un comentario